En el plazo de tres años, la distribución mundial de televisores 8K ha retrocedido un -65%, pasando de 386 000 unidades en 2022 a 136 800 en 2024. Eso es lo que revelan las últimas cifras de la consultora Omdia. La definición [abc]Ultra HD[/abc] [abc]8K[/abc], considerada durante un tiempo como la sucesora lógica de la UHD 4K, atraviesa hoy una fase de retroceso brusco. ¿A quién culpar?
Samsung, único actor frente a los nuevos estándares
Después de que Sony, TCL y LG abandonaran el mercado, solo queda Samsung en el segmento 8K. Entre los obstáculos citados para la adopción del formato figuran un precio aún elevado y una falta de contenidos nativos. Además, tras la 4K, la evolución del mercado no ha continuado en la resolución, sino en tecnologías de fuentes luminosas como el mini [abc]LED[/abc] y el micro [abc]RGB[/abc], los tamaños de pantalla o los escalados mediante algoritmos de IA.
Un futuro limitado a un mercado de nicho premium
«Para aprovechar plenamente la 8K, el contenido debe ofrecer una calidad de imagen equivalente, y el entorno necesario para ver en 8K a diario aún no está suficientemente establecido, declara un especialista citado por Omdia. Aunque el formato no se ha impuesto en el mercado de masas, sí existe una demanda premium de una resolución muy alta; por lo tanto, el formato debería conservar por ahora una presencia en un mercado de nicho».