À la época, George Michael acababa de publicar Faith, su primer álbum en solitario, y encadenaba éxitos con una facilidad insolente. Sobre el escenario, lo daba todo, entre poses ultra sexualizadas, coreografías firmadas por Paula Abdul, sintetizadores omnipresentes y un público encendido.
Una cápsula del tiempo muy Eighties, que nos recuerda hasta qué punto George Michael tenía una voz y una presencia innegables. Y todo lo que el pop actual le debe todavía.
Crítica para descubrir enseguida haciendo clic en George Michael : the Faith Tour.